Asociación de Mujeres Ambientalistas (AMAES)

Country

El Salvador | Guatemala | Honduras

Project

Region

Latinoamérica

Sector focus

Minería

Type of financier

Financier

Bluestone Resources

Violations/Impact

Agua | Consultas / acceso a la información | Corrupción / Fraude | Impactos ambientales: Biodiversidad | Impactos ambientales: Contaminación | Pérdida de medios de subsistencia / Inseguridad alimentaria / Aumento del coste de la vida | Represalias

Impacted Communities

comunidades campesinas | pueblos indígenas

Contexto de la lucha

En la región del Trifinio, donde confluyen las fronteras de El Salvador, Guatemala y Honduras, las comunidades rurales se enfrentan a los riesgos medioambientales y sociales que plantea la mina de oro Cerro Blanco, un proyecto propiedad de la empresa Elevar Resources, subsidiaria de la empresa canadiense Bluestone Resources Inc. La mina está situada cerca de Asunción Mita, en Guatemala, en una zona hidrológica altamente sensible que conecta fuentes de agua compartidas por los tres países, entre ellas la cuenca del río Lempa y el acuífero de Citalá, que son vitales para millones de personas.

Las mujeres organizadas a través de AMAES (una red de grupos de mujeres rurales) y organizaciones comunitarias aliadas en Metapán y Candelaria de la Frontera (El Salvador), Asunción Mita (Guatemala) y Ocotepeque (Honduras) han estado al frente de la resistencia al proyecto. Entre estas mujeres se encuentran agricultoras, pescadoras, cuidadoras, líderes comunitarias y pequeñas emprendedoras cuyos medios de vida dependen directamente de la tierra y el agua.

Aunque el Gobierno guatemalteco, bajo la presidencia de Bernardo Arévalo, ordenó recientemente la suspensión del proyecto y solicitó una nueva Evaluación de Impacto Ambiental, la amenaza minera persiste. Elevar Resources ha apelado la decisión y ha señalado la posibilidad de presentar una demanda contra el Estado guatemalteco ante mecanismos de arbitraje internacional como el CIADI, lo que suscita preocupación por la presión corporativa y los mecanismos de solución de controversias entre inversores y Estados.

Las comunidades advierten de que el proyecto Cerro Blanco amenaza el derecho al agua de más de dos millones de personas en El Salvador, así como los medios de vida y la salud de más de 35 comunidades cercanas en toda la región fronteriza. Entre los posibles impactos se incluyen la contaminación del agua, la pérdida de tierras agrícolas, la pérdida de biodiversidad, el desplazamiento forzoso y el aumento de los daños sociales que afectan de manera desproporcionada a las mujeres, incluidos los riesgos para la salud, el aumento de las cargas de cuidado y la violencia social vinculada a las economías extractivas.

La lucha comunitaria

Las mujeres de AMAES y otras organizaciones comunitarias han desarrollado un movimiento ecofeminista transfronterizo para defender sus territorios y fuentes de agua. Su organización conecta a mujeres de El Salvador, Guatemala y Honduras que comparten los mismos ecosistemas y se enfrentan a amenazas comunes por parte de las industrias extractivas en la región del Trifinio.

Los esfuerzos comunitarios se han centrado en fortalecer la organización de base y la sensibilización, especialmente entre las mujeres. Esto incluye la movilización comunitaria, la incidencia política y la coordinación transfronteriza para crear conciencia sobre los impactos ambientales y sociales de la minería. Las mujeres líderes también han organizado campañas radiofónicas a través de los medios comunitarios, produciendo anuncios informativos que explican los riesgos de los proyectos extractivos y destacan sus impactos específicos en la vida de las mujeres.

Estos esfuerzos de organización se complementan con procesos de formación para las defensoras del medio ambiente, incluyendo el desarrollo de capacidades en materia de ecofeminismo, liderazgo comunitario y el papel de las instituciones financieras internacionales y las empresas en los proyectos extractivos.

Una demanda central que surge de esta organización es el llamamiento a por «Fronteras Libres de Minería». A través de asambleas, formaciones, campañas de comunicación y movilizaciones, incluidas acciones simbólicas como las marchas por el agua, las mujeres líderes están trabajando para posicionar esta demanda en los gobiernos locales, las redes medioambientales y las organizaciones comunitarias de toda la región fronteriza trinacional.

A través de su organización, AMAES y los grupos aliados están construyendo un movimiento ecofeminista transfronterizo que enmarca la defensa del medio ambiente no solo como una lucha por los derechos territoriales y la protección del agua, sino también como una lucha por los derechos de las mujeres, la soberanía alimentaria y la autodeterminación comunitaria.

Recursos adicionales

Mujeres en resistencia frente a la minería transfronteriza en El Salvador