Las voces de las comunidades locales son esenciales para resolver desafíos globales como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la falta de acceso a la energía, los conflictos y la inseguridad alimentaria. Sin embargo, las élites gobernantes y empresariales siguen utilizando los bancos públicos de desarrollo (BPD) para promover un modelo de desarrollo económico vertical, que se centra en el crecimiento económico a toda costa, ignora las voces de las comunidades y, a menudo, hace más daño que bien.
En la Coalición para los Derechos Humanos en el Desarrollo, vemos cómo las comunidades locales están desafiando efectivamente este modelo, y se conectan con redes regionales y globales de aliadas/os para buscar solidaridad, internacionalizar sus luchas por la justicia del desarrollo e impulsar un cambio sistémico.
En este blog celebramos sus luchas colectivas y compartimos una instantánea de lo que aprendimos en 2023, lo que logramos y nuestras esperanzas y sueños para el trabajo que tenemos por delante.

Acción de movilización durante la Cumbre de Finanzas en Común. (Septiembre 2023) Credit Barros Sebastian
Las voces de las comunidades y sus acciones
En 2023, fuertes voces comunitarias se levantaron en varios foros globales. Bettina Cruz Velázquez, por ejemplo, es una de las 40 activistas que asistieron a la Cumbre de Finanzas en Común en Cartagena, un evento que reúne a todos los bancos públicos de desarrollo (BPD) del mundo. Bettina es una activista indígena binnizá que lucha contra los parques eólicos, los parques industriales y otros proyectos de infraestructura destructivos (como el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec), financiados por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y otros bancos en México.
“Los bancos de desarrollo dicen que nos van a salvar de la pobreza y del desastre climático, pero son ellos quienes provocaron estas crisis. Ni siquiera se dan cuenta de esto, entonces siguen replicando el mismo modelo destructivo basado en la explotación”, dijo durante una de las sesiones de la Cumbre.
A través del Intercambio de Recursos Comunitarios (CRE), el año pasado hemos colaborado con unas 100 comunidades que defendían sus derechos ambientales y humanos, y criticaban el sistema de la financiación del desarrollo.
Por ejemplo, colaboramos con varios pueblos indígenas y comunidades locales que están luchando contra las industrias extractivas a gran escala (como la minería de litio en Argentina), las megainfraestructuras (como las grandes centrales hidroeléctricas en Nepal) y las falsas soluciones climáticas (como el hidrógeno verde en Chile). Todos estos proyectos apoyados por los BPD violan su derecho al consentimiento libre, previo e informado, no tienen en cuenta sus impactos desproporcionados en las mujeres y conducen a la degradación ambiental y la pérdida de medios de vida.
Muchas comunidades se están uniendo en procesos de aprendizaje colectivo para desarrollar habilidades con sus pares y considerar acciones conjuntas. Por ejemplo, en 2024, jóvenes activistas climáticos de Uganda recibirán a representantes comunitarios de la República Democrática del Congo afectadas/os por la minería financiada por China, para un taller presencial sobre protección y incidencia con financieros chinos.
La CRE está ahora en la transición a la segunda fase del piloto, que se espera que dure cinco años. Su Comité Asesor y los Grupos de Trabajo Regionales están iniciando ahora una revisión estructurada y participativa para reflexionar sobre el impacto de la CRE (para comunidades individuales y a nivel sistémico) y establecer colectivamente su dirección futura.
Transiciones justas para los pueblos y el planeta

Protesta en Marrakech contra las Reuniones Anuales 2023 del Banco Mundial.
Los BPD y las corporaciones están cooptando el lenguaje de las transiciones justas mientras dejan de lado a las comunidades que están en la primera línea de la crisis climática. Los BPD están reclamando un papel más importante en la respuesta global al cambio climático, pero están utilizando sus recursos principalmente para apoyar al sector privado en lugar de satisfacer las necesidades y prioridades de las comunidades locales y los pueblos indígenas. No podemos medir el éxito de la respuesta climática únicamente por la cantidad de fondos movilizados. Más bien, debemos considerar el impacto de los fondos en el desarrollo utilizando indicadores basados en derechos.
Las élites de los bancos, los gobiernos y las corporaciones están citando la urgencia de la crisis climática para debilitar las salvaguardias ambientales y sociales actuales. Pero los miembros y socios de la Coalición han estado respondiendo. A través de su labor de incidencia, el grupo de trabajo de la sociedad civil sobre el Banco Africano de Desarrollo (BAfD) pudo evitar cualquier deterioro grave de la transparencia, la rendición de cuentas y la participación de las comunidades directamente afectadas en la revisión de las salvaguardias del banco, y avanzar en la protección contra represalias.
De manera similar, varios miembros y socios están presionando para que se establezcan salvaguardias más fuertes en el Banco Asiático de Desarrollo, utilizando estratégicamente estrategias internas y externas.
En América Latina, un amplio grupo de trabajo regional ha definido su propia visión de cómo debería ser una transición energética justa y cómo responder al cambio climático, examinando al mismo tiempo el papel de los financiadores del desarrollo y centrando las voces de los pueblos indígenas y las comunidades locales. Varios miembros regionales de la Coalición, incluidos los del grupo de trabajo del BID, también están trabajando estratégicamente para impulsar temas relacionados con los derechos humanos y el financiamiento del desarrollo dentro de acuerdos políticos más amplios en la Amazonía.
Los grupos latinoamericanos también están buscando una mayor coordinación global, especialmente con grupos en África y Asia, para movilizarse hacia el G20 en 2024 y la COP en 2025, que se llevarán a cabo en Brasil, bajo el liderazgo del presidente Lula.
La verdadera participación requiere que las personas se sientan seguras y sean escuchadas.

Diálogos Amazónicos en Belem, Brasil, en agosto de 2023. Crédito: Todd Southgate
Muchas personas –que están excluidas de la toma de decisiones sobre sus tierras, bosques y fuentes de agua tradicionales, como en algunos proyectos de conservación de los bosques en Uganda– a menudo tienen demasiado miedo para hablar debido al cierre del espacio cívico, o enfrentan represalias por expresar sus opiniones y preocupaciones. En su mayor parte, los bancos de desarrollo han tendido a eludir su responsabilidad según el derecho internacional y están haciendo muy poco o demasiado tarde para evitar represalias y responder a ellas.
Personas defensoras de toda América Latina, África y Asia han estado utilizando la Campaña Personas Defensoras en el Desarrollo para presionar a los bancos a tomar represalias cuando ocurran. Por ejemplo, a petición de la sociedad civil, el BAfD habló con las autoridades senegalesas para instar a la liberación de 26 miembros de la comunidad que fueron detenidos por hablar sobre su proyecto. Ha habido algunas oportunidades para impulsar una debida diligencia en materia de derechos humanos que tenga en cuenta las represalias en el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo, y para incorporar indicadores del espacio cívico en la evaluación de riesgos de países y proyectos del Grupo del Banco Mundial. Además, muchos miembros de la Coalición están presionando para que se adopten medidas correctivas y marcos de salida responsable en la Corporación Financiera Internacional. Estos llamados de la sociedad civil también han sido apoyados y reiterados por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas y otros procedimientos especiales de la ONU, incluido el grupo de trabajo de la ONU sobre empresas y derechos humanos.
La Campaña Personas Defensoras en el Desarrollo ha comenzado a reflexionar sobre su impacto en los últimos dos años, como parte de un proceso de establecimiento de estrategias para definir sus objetivos para los próximos tres años. La campaña también está planeando su segunda reunión en Tbilisi, Georgia, en mayo de 2024.
La geopolítica triunfa sobre el impacto del desarrollo
Los países donantes utilizan la financiación del desarrollo para promover sus intereses geopolíticos y económicos en lugar de priorizar los resultados de desarrollo para las personas del Sur Global. Esto es particularmente preocupante ya que los países ricos que han creado riqueza a través de industrias contaminantes, el extractivismo, la explotación capitalista, la esclavitud y el colonialismo están controlando de cerca los hilos financieros del desarrollo.
Por ejemplo, el fondo de pérdidas y daños que pretende servir como forma de reparación climática ha sido confiado al Banco Mundial liderado por Estados Unidos, que niega sus obligaciones en materia de derechos humanos.
Como la mayoría de los otros BPD, el Banco Mundial ha sesgado los incentivos para perseguir el crecimiento económico, la privatización y las ganancias basados en la deuda; priorizan las demandas de los mercados globales sobre el medio ambiente y las necesidades de las comunidades locales. Varias de estas críticas al Grupo del Banco Mundial también surgieron durante el proceso de consulta para la Hoja de Ruta de Evolución del Banco Mundial, pero no parecen haber sido asumidas.
El crecimiento de las finanzas públicas y privadas chinas, incluido el Banco Asiático de Desarrollo de Infraestructura liderado por China, crea oportunidades para que la sociedad civil aproveche las tensiones geopolíticas y facilite una carrera hacia la cima en cuestiones ambientales y sociales.
Los formuladores de políticas chinas han demostrado sensibilidad ante los riesgos para la reputación cuando los grupos comunitarios se acercan a ellos a través de una incidencia basada en evidencia, y han tomado medidas como la creación de un mecanismo de rendición de cuentas para el sector minero.
Al mismo tiempo, los procesos geopolíticos liderados por Estados Unidos, como la Cumbre de las Democracias, han afirmado compromisos con el espacio cívico y los derechos humanos, que deben incorporarse a las instituciones financieras internacionales que estos estados apoyan.
El desarrollo liderado por la comunidad como camino a seguir
Es necesario invertir el modelo vertical de desarrollo económico si queremos un desarrollo basado en los derechos humanos y liderado por la comunidad.
Por esta razón, hemos estado colaborando con las comunidades locales y sus aliados mientras alzan sus voces ante los gobiernos, los financistas internacionales y otros actores. Muchos pueblos indígenas y comunidades locales están presionando para proteger sus formas de vida tradicionales y al mismo tiempo promover el desarrollo de acuerdo con su propia cosmovisión. Los grupos feministas están presionando por un mayor reconocimiento de la economía del cuidado. Y a pesar de las tendencias hacia enfoques centralizados basados en el mercado, estamos viendo un creciente apoyo público y ejemplos exitosos de enfoques descentralizados como la agroecología y los sistemas energéticos comunitarios, incluidos los microhidráulicos y los solares.
El nuevo relator especial de la ONU sobre el derecho al desarrollo también ha amplificado estos llamados de la sociedad civil y aboga por un desarrollo participativo centrado en el planeta, instando a las instituciones financieras a actuar en consecuencia.
Necesitamos garantizar que el desarrollo basado en los derechos humanos y liderado por la comunidad, y el papel de las finanzas, sigan ocupando un lugar central en la instrumentalización del derecho al desarrollo. Y también necesitamos explorar estrategias para involucrar mejor a otros mecanismos regionales y globales de derechos humanos que no siempre prestan suficiente atención a los bancos de desarrollo.
El importante papel de la Coalición
Este mundo que cambia ha reafirmado la importancia de contar con una coalición liderada por el Sur Global que trabaje para dar forma a las finanzas globales y hacer que funcionen para las comunidades locales, los Pueblos Indígenas y el planeta.
La Coalición también tiene que vivir sus valores internamente. Por esta razón, el Comité Directivo de la Coalición ha pasado por un proceso de revisión de la gobernanza y está supervisando la primera elección para el próximo comité directivo. Mientras tanto, ya han comenzado los trabajos preparatorios para el proceso de establecimiento de la estrategia de la Coalición hasta 2030.
Esperamos trabajar colectivamente bajo la guía de las comunidades para construir un mundo justo y equitativo, donde todas y todos podamos compartir y administrar este planeta abundante con dignidad.
* Este blog fue escrito por Siddharth Akali, Director de la Coalición por los Derechos Humanos en el Desarrollo.
