COP30 y Cumbre de los Pueblos

Oct 21, 2025

Tras la COP30 en Belém, se refuerza la necesidad de abrir y sostener espacios de diálogo que permitan seguir construyendo colectivamente una caracterización crítica de las llamadas “soluciones verdes” y visibilizar sus efectos reales sobre los territorios y las comunidades. Los debates y compromisos impulsados en la COP volvieron a mostrar que, aunque muchos de estos proyectos se presentan bajo el marco de una transición energética justa, en la práctica continúan reproduciendo lógicas extractivistas que generan despojo, impactos socioambientales y profundización de las desigualdades. Entre ellos se encuentran la minería para la producción de “minerales críticos”, los megaproyectos de hidrógeno verde y las infraestructuras hidroeléctricas que, lejos de responder a las necesidades locales, orientan la energía producida hacia la exportación y la expansión de sectores industriales altamente contaminantes.

Al mismo tiempo, las comunidades siguen levantando sus propias respuestas frente a la crisis climática, incluso en contextos de creciente presión y reducción del espacio cívico. Desde la defensa de sus territorios, impulsan propuestas que parten de sus realidades, saberes y luchas, y que ponen en el centro la soberanía, la autonomía y modelos de desarrollo propios. Estas alternativas no solo cuestionan las narrativas dominantes de la transición verde, sino también las estructuras de poder y los intereses económicos que las sostienen. Reconocer, fortalecer y amplificar estas propuestas sigue siendo una condición indispensable para avanzar hacia una transición energética verdaderamente justa y popular.

A partir de las lecciones y límites evidenciados en la COP30, la Coalición reafirma su compromiso de articular el trabajo regional en América Latina, África y Asia, con el objetivo de alinear estrategias, compartir aprendizajes y fortalecer una incidencia conjunta en torno a demandas comunes:

  • Rechazar las falsas soluciones que profundizan el extractivismo y los impactos sobre los territorios.
  • Apoyar acciones y alternativas lideradas por las comunidades, basadas en sus propias visiones de desarrollo y justicia climática.
  • Garantizar la protección de los derechos humanos y de la naturaleza, incluyendo a las personas defensoras y a las comunidades afectadas.
  • Exigir una asignación justa, transparente y coherente de los fondos climáticos, que priorice iniciativas locales por sobre intereses corporativos.

 

 

Testimonios de la Cumbre

 

 

 

 

 

 

Evento panel sobre el papel de las instituciones financieras en la Amazonía

 

En un momento en que la Amazonía ocupa un papel central en los debates globales sobre la emergencia climática, el Grupo de Trabajo sobre el BID organizó “Corredores Logísticos, Derechos Socioambientales y el Papel de las Instituciones Financieras en la Amazonía”. El debate formó parte de la programación paralela de la COP30 en Belém, en la estación “Amazonía Siempre” del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en el Museo Goeldi, y reunió a representantes de organizaciones de la sociedad civil, liderazgos indígenas y territoriales, investigadores, representantes del BID y especialistas internacionales.

La moderación estuvo a cargo de Marco Vermaasen, del Bank Information Center (BIC), y contó con las intervenciones de Brent Millikan, del GT Infraestructura y Justicia Socioambiental; Fany Kuiru, de la Coordinadora de Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA); Iremar Ferreira, del Instituto Madeira Vivo; Sandra Valenzuela, del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF Colombia); y Renata Vargas, del programa Conexión Sur del BID.

El financiamiento ha sido uno de los pilares fundamentales para el avance de grandes proyectos de infraestructura en la Amazonía. Por ello, al seleccionar los proyectos que serán financiados, los bancos multilaterales y las instituciones de desarrollo desempeñan un papel decisivo en definir qué modelo de desarrollo se consolida en la región y, en consecuencia, cuáles son sus impactos socioambientales.

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Blogs en el marco de la COP

 

A medida que nos acercamos a la COP lanzamos una serie de blogs que reflexionan sobre la justicia climática en el desarrollo y la importancia de centrarnos en las soluciones impulsadas por las comunidades.

 

 

Indigenous Peoples' advocating for their rights in Brazil. Credits: Ana Pessoa / Mídia NINJA

El planeta arde y los pueblos del mundo piden justicia

En este primer blog de la serie, Claudia (Coordinadora de CRE-LAC) destaca la resistencia de las comunidades frente a los modelos extractivistas y la importancia de amplificar sus voces ante el discurso empresarial dominante en la COP. Subraya la necesidad de frenar la mercantilización “verde” de la naturaleza y avanzar hacia enfoques que pongan el cuidado de los territorios en el centro.

La otra cara del hidrógeno verde: resistencias comunitarias

Desde Chile hasta Uruguay, el hidrógeno verde se promociona como la “varita mágica” capaz de resolver la crisis energética, la transición post-fósil y el crecimiento económico regional. Se ha convertido en una de las tecnologías más impulsadas recientemente, atrayendo a gobiernos, bancos de desarrollo e industrias en espacios como la COP. Pero ¿quién se beneficiará realmente de este modelo y quién volverá a ser sacrificado?

Caravana Mesoamericana por el
Clima y la Vida

La Caravana es un proceso político y territorial, impulsado por pueblos, comunidades y organizaciones de Mesoamérica para visibilizar resistencias, articular luchas, construir poder popular y defender la vida frente a la crisis climática, el extractivismo y las violaciones de derechos humanos que amenazan a sus territorios y comunidades. 

Durante los días en que la Caravana Mesoamericana estuvo en Ciudad de Guatemala, se realizaron diversas actividades enfocadas en el intercambio y la articulación entre organizaciones de México y Guatemala, en el marco de los cuatro ejes temáticos de la caravana: megaproyectos y militarización, la mercantilización de los bienes naturales, la migración forzada y la crisis global del agua.

En esta primera etapa, la caravana contó principalmente con la participación de colectivos de México y Guatemala. Del 6 de octubre al 12 de noviembre pasará por los territorios conocidos como Guatemala, El Salvador, Honduras, Costa Rica, Panamá, Colombia y terminará en Belém do Pará,

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El primer día comenzó con una ceremonia de apertura de rumbos, orientada a guiar el trabajo colectivo, los diálogos y los intercambios. Posteriormente se desarrollaron mesas de diálogo sobre cada eje temático, donde las organizaciones compartieron experiencias, reflexiones y desafíos comunes. Al cierre de las mesas se realizó una plenaria, en la que se presentaron los acuerdos y conclusiones colectivas.

Por la tarde se llevó a cabo una actividad de cine-diálogo, con la proyección de documentales elaborados por comunidades participantes que muestran sus luchas y procesos organizativos. Entre ellos destacó el documental de las mujeres defensoras del agua del lago de Atitlán, cuya historia generó gran emoción entre las y los asistentes.

 

 

 

Carmen Reina, de la Colectiva Feminista e integrante de la Alianza Política Sector de Mujeres, nos cuenta sobre la enorme carga que enfrentan las mujeres de las comunidades de su región al resistir proyectos de desarrollo que afectan sus territorios y formas de vida.

 

Vicky Samol del Colectivo Tzu ununya San Pedro la Laguna nos cuenta sobre la lucha de su comunidad para proteger el Lago Atitlán contra donantes extranjeros que financian la construcción de un megacolector que amenza sus formas de vida.

Diálogos rumbo a la COP

Transición Energética ¿Justa? | 16 de octubre de 2025

La crisis climática es una crisis sistémica que debe ser abordada de manera estructural. La base de las transiciones en cada contexto debe ser equidad, suficiencia energética, respeto a los derechos humanos, a los ecosistemas y a los límites planetarios. 

Las soluciones que el capitalismo verde propone para la descarbonización, en muchos casos, no reemplazan emisiones, reproducen el sistema extractivista que dicen combatir, generando impactos negativos sobre las comunidades en vez de resolver los problemas de éstas y sus territorios. Por eso les nombramos falsas soluciones. 

El hidrógeno verde es otro ejemplo de falsa solución porque implica extracción de recursos para explotar la producción a potencias del norte, sin consideración de las problemáticas sociales locales, sin principio de certeza ni principio precautorio ante los potenciales riesgos al agua o ecosistemas, y en la mayoría de los casos sin garantizar el derecho de acceso a la información y a la participación de las comunidades. Además de que se desarrolla en un mercado de especulación que agranda la deuda, sin controles de fiscalización claros. 

“Para nosotras el hidrógeno verde demostró en Chile el espíritu de una solución real para el norte global a costa de invisibilizar lo que sucede en el sur global y despojar a los territorios y no permitirles un desarrollo. Magallanes depende un 99% de gas, de combustibles fósiles para calefaccionarnos. Vivimos en una zona extrema, la calefacción es vital y no existe ni una propuesta.”

 

Loreto Vasquez Salvador, Fundación ACUE

El rol de los financiadores del Desarrollo está siendo vigilado por actores como el Grupo BID, sin embargo aún carece de ambición en la acción climática, escasa alineación con el Acuerdo de París, presenta deficiencia en la implementación de salvaguardas ante los riesgos socioambientales y ausencia de estrategia para proteger a las personas defensoras y comunidades afectadas.

«El enfoque del Grupo BID sobre transición energética está centrada en facilitar las inversiones con un claro énfasis en las inversiones para las empresas. Se asume que el sector privado es un buen aliado para resolver los problemas que enfrentamos en el planeta, y yo diría que desde una posición completamente acrítica, sobre las responsabilidades que tienen las empresas, en la crisis climática y en la violación a los derechos humanos. Hay una falta de claridad y coherencia entre metas climáticas y su cartera energética. Por un lado va lo climático, el tema de biodiversidad y por otro la cartera energética. Y una preocupación central que tenemos desde el Grupo de Trabajo sobre el BID es que abiertamente se concibe América Latina como una zona de sacrificio, no lo dicen abiertamente así, pero sí dicen que contamos con los minerales que se necesitan para la transición global.»

 

Suhayla Bazbaz, Cohesión Comunitaria e Innovación Social AC (CCIS)

 

Los principales temas discutidos fueron:

 

1. Falsas soluciones y captura corporativa

La minería de litio y de minerales de tierras raras, por ejemplo, cada vez más intensificada en la región LAC, está generando una  nueva ola extractiva que lleva todo el peso del cambio climático sobre los pueblos del sur. Bajo el discurso verde se profundiza la extracción de bienes naturales y se reproducen dinámicas coloniales que conllevan a contaminación de agua, destrucción de humedales y pérdida total de ecosistemas.

  • Se presentó el trabajo de mapeo de falsas soluciones en América Latina y el Caribe, desarrolladas por organizaciones como DCJ, Viento Sur y la Plataforma por la Justicia Climática.

  • Se enfatizó que no todas las soluciones tecnológicas o “verdes” son positivas si reproducen el mismo sistema extractivista, desplazan comunidades o no reducen realmente emisiones.

  • Se compartió el mapa como herramienta para visibilizar casos, fortalecer argumentos y coordinar resistencias
    .

“En el caso de las de mitigación, [los proyectos de desarrollo] no resuelven problemas de las propias comunidades y de los territorios. Por ejemplo, si hablamos de embalses o desaladoras que están orientadas a la gran minería, claramente son desoladoras que van a servir a esas operaciones y a reproducir el sistema extractivista, y no a darle agua a un poblado costero o al interior que se ha quedado sin agua natural.”

 

2. Oportunidad política de la Cumbre de los Pueblos y COP30

  • Se destacó la importancia de usar Belém como momento de removilización de movimientos, después de COPs recientes con poca incidencia en Sham el-Sheij (Egipto), Dubái (Emiratos Árabes Unidos) y Baku (Azerbaiyán).

  • Se planteó que la cumbre debe ser vista no como un evento aislado, sino como el inicio de un movimiento sostenido.

  • La Cumbre de los Pueblos será determinante para la definición de una agenda social dentro de una agenda climática basada en las problemáticas ya diagnosticadas, y para catalizar la presión colectiva de la sociedad civil global  en una coyuntura neoliberal.

 

3. Del diagnóstico a la estrategia: ¿Y ahora qué?

  • Ya existe un buen análisis colectivo sobre los impactos del hidrógeno verde, minería de transición, eólicos, agua, deforestación, etc.

  • El desafío urgente es cómo avanzar hacia propuestas, estrategias de acción y una narrativa común, en lugar de seguir solamente denunciando problemas.

  • Se planteó la necesidad de una voz colectiva y un plan de presión coordinado a nivel global.

 

4. Conexión entre agendas sociales y climáticas

  • Se resaltó la importancia de incorporar feminismos, justicia territorial, lucha anti-racista y defensa de comunidades en el corazón de la agenda climática.

  • Se subrayó que no hay transición justa sin movimientos sociales fuertes y articulados.

  • Hablamos de transiciones en plural porque se dan en contexto de la diversidad de cada país.

  • Si la transición energética se basa en el sacrificio de nuestros territorios, no hay transición sino acumulación.