Del 12 al 15 de septiembre, en Lima, organizaciones, comunidades y redes de 13 países se reunieron en el quinto Encuentro Latinoamericano y del Caribe por la Justicia Climática, para continuar el diálogo intercultural e intergeneracional sostenido dentro y fuera de los distintos intercambios en Colombia, Honduras, Venezuela, Panamá, Bolivia, Chile, Perú en los últimos años.
El proceso de aprendizaje, fortalecimiento y construcción colectiva, precedido de otros esfuerzos organizativos y encaminado en 2023 a través del proyecto “Detener la captura climática en América Latina”, implementado por la Plataforma Latinoamericana y del Caribe por la Justicia Climática (PLACJC) y la Campaña Global Para Exigir Justicia Climática (DCJ-LAC), congrega a diversas organizaciones de base de disintos países, con visión ecologista, antipatriarcal, antiracista, anticapitalista, que comparten los objetivos comunes de detener la captura corporativa multinacional, promover modelos de transición justos y fortalecer la articulación de organizaciones desde los territorios.
Cada encuentro ha habilitado espacios organizativos, de articulación comunitaria, de denuncia pública y de creación de herramientas para la acción colectiva frente a las dinámicas que provocan y agudizan la crisis climática.
Entre ellas el Glosario de justicia climática y la Guía para entender y resistir las falsas soluciones a la crisis climática. Estas dos herramientas proponen un lenguaje común respecto a aquellos proyectos tecnológicos y financieros presentados como “soluciones a la crisis”, cuyo efecto no está siendo solucionar sino perpetuar la expansión de la extracción para mantener el consumo del norte global; desviando bajo discursos retóricos la atención sobre el extractivismo y la represión a quienes se les oponen.
La guía aporta elementos para reconocer las falsas soluciones en sus múltiples formas, a través de la identificación de quiénes las están promoviendo, quién decide sobre los bienes naturales, quiénes se benefician y quiénes asumen sus costos; con ello cuestionar las narrativas engañosas que legitiman el despojo y violación a derechos humanos de nuevos proyectos de muerte.
El Mapa de falsas soluciones, otra herramienta colaborativa para la denuncia diseñada en el marco de estos encuentros, identifica 219 casos de América Latina, cuyo análisis permite tener una mirada regional sobre los regímenes políticos y financiadores detrás de los mismos y detectar, por ejemplo, que las instituciones financieras de desarrollo son el segundo principal financiador de las falsas soluciones.
Por otro lado, la Guía de Metodologías de educación popular para la justicia climática, emanada del encuentro de 2025 y actualmente en proceso de territorialización en 9 experiencias en distintos territorios, fue construida por personas educadoras y activistas latinoamericanos recopilando experiencias y dinámicas desde la educación popular, las escuelas campesinas y los feminismos comunitarios, para conversar, reflexionar y actuar frente a las falsas soluciones.
Un proceso abierto…
Durante cuatro jornadas de trabajo, las y los integrantes de colectivas, organizaciones, liderazgos comunitarios, juventudes, que participaron en el encuentro reflexionaron en torno a historias de los territorios, análisis de tendencias, intercambio de experiencias de lucha, planeación estratégica y metodologías de educación popular.
Los distintos espacios propiciaron discusiones respecto de las maneras de articular mapeos y campañas, de ampliar la visión inclusiva de la justicia para la fauna, las costas, y la naturaleza, de evidenciar las nuevas falsas soluciones vinculadas con la expansión de las tecnologías digitales, y seguir interseccionalizando la lucha climática, desde los sindicatos que ponen en duda la falsa dicotomía “empleo- protección ambiental”, las juventudes, infancias y personas adultas mayores a través de escuelas intergeneracionales, las luchas por el agua, la defensa de la soberanía alimentaria, y los feminismos más allá del cuerpo-territorio.
También permitieron recapitular los logros y afinar el horizonte de una articulación que viene avanzando en el fortalecimiento de la lucha por la justicia climática con herramientas tanto pedagógicas como analíticas, la identificación de falsas c soluciones y el cuestionamiento a la narrativa dominante a través de la cual éstas “se convierten en mecanismos para mantener el mismo modelo extractivo bajo un nuevo lenguaje que hoy se llama bonos de carbono, desarrollo sostenible y transición energética.”
En el Foro público “Resistencia a las falsas soluciones climáticas en contexto de crisis política y ambiental en América Latina y el Caribe”, testimonios de los distintos territorios pusieron de relieve cómo el discurso de una “transición energética” que en la práctica implica territorios ocupados, proyectos impuestos, recursos extraídos y especulación termina operando como un concepto hegemónico ajeno a la transformación que supone.
Las comunidades resisten a nuevos extractivismos y viejos extractivismos renovados. Frente a la crisis energética Boliviana, por ejemplo, la emergencia de soluciones rápidas pero no reales, como el biocombustible, que no resuelven los problemas de raíz y por el contrario, representan mayor presión al territorio y una nueva justificación para expandir la agroindustria. En Chile, un auge renovado por el cobre y el litio, históricamente explotados, y un ímpetu a la expansión de energías renovables está amenazando la conservación de ecosistemas frágiles como salares y humedales.
El espacio sirvió también para dialogar sobre los factores estructurales que, más allá de megaproyectos específicos, posibilitan que fuerzas económicas concretas vayan tomando la región, poniendo en riesgo a sus ecosistemas y poblaciones. Entre ellas el avance de un sistema de protección de inversiones extranjeras y privadas, mediante acuerdos bilaterales o tratados de libre comercio, y la captura empresarial de los espacios multilaterales.
En un momento crítico del colapso climático global caracterizado por crisis energéticas, alteración de los sistemas alimentarios, eventos climáticos extremos y guerras, las restricciones al espacio cívico añaden desafíos a los movimientos ambientales y climáticos de la región latinoamericana que también fueron analizados. La derechización de la región y los gobiernos autoritarios que la caracterizan, la regresión en las legislaciones agrarias y ambientales, el desmantelamiento de las instituciones de protección de ecosistemas y derechos, los intentos institucionales de desaparición de los grupos históricamente movilizados como el campesinado y los sindicatos, la respuesta punitiva y fiscalizadora de organizaciones civiles, el aumentos de estigmatización y criminalización; todos factores que favorecen procesos de recolonización mediante el acaparamiento de tierras y de bienes comunes por transnacionales y gobiernos extranjeros.
En un momento político adverso para la sociedad civil peruana, la presencia solidaria de organizaciones de la región y la memoria de la resistencia a través del arte presente en expresiones como el teatro popular “Arena y Esteras” sobre la lucha de Villa El Salvador, hablaron fuerte.
El movimiento es un camino en construcción
Es en este contexto, que la contribución del encuentro a la construcción de un movimiento regional por la justicia climática evidencia un esperanzador proceso de articulación estratégica para identificar necesidades, proponer narrativas comunes desde los territorios, estrechar lazos, generar propuestas, estrategias y acuerdos para seguir caminando.
La invitación en este punto es a seguir regando y esparciendo las semillas. Utilizar las herramientas, documentar casos en el mapa, aplicar las metodologías, compartir las experiencias que resulten para ampliar el aprendizaje colectivo. Hacer llegar la información a otras y de otras formas. Hermanar luchas y sobre todo seguir pensando en las verdaderas soluciones, esas otras realidades que ya viven en los territorios, que conservan la naturaleza, son comunitarias, decrecionistas, preventivas, regenerativas, de restauración y se arraigan en la gestión comunitaria de nuestros bienes comunes.
